Tetería La Mandrágora - 08 de Junio de 2007
"Cerca del Mar"
Sólo tardé un segundo en darle el visto bueno al título (ocurrencia de Clara en una conversación por teléfono). Y es que cerca del mar, y más concretamente en Cádiz, mi Cai, fue donde todo comenzó, genial mezcla de almas dispuestas a conquistar las noches cantándole a la diosa Luna.
Y yo, un chico de 18 años que adoraba la música, un sentimiento falto de una vía libre de salida, rodeado de un grupo de personas increíble, amigos a los que esté donde esté siempre llevaré conmigo, porque me acompañan en cada nota que toco y en cada palabra que escribo. Aquellos con los que pasé noches enteras tocando en algún lugar, esos con los que quemé mis sueños a la orilla de mi playita de Sta. María, y con los que aprendí a volcar toda mi pasión por la música en esa guitarra que aún me acompaña allá donde voy, y de la que cada nota que sale forma parte de mí.
Y entre guitarras, cajones, timbales y cualquier cosa que se prestase a dar un sonido medio interesante, sin darme cuenta estaba sentado delante de un folio con la guitarra entre mis brazos y un lápiz en la mano. Así, tras 3 años, volví a mi ciudad, Córdoba, donde después de mucho tiempo pensándolo decidimos (y digo “decidimos” porque esto no habría sido posible sin mucha más gente y, especialmente, sin mi familia) grabar algunos temas, acompañado por Alexander Dolgov a la guitarra, una experiencia magnífica y de la que aprendí mucho a su lado.
Un día después de finalizar la grabación, cosas de la vida y del trabajo, vuelo a Canarias. Concretamente a Las Palmas de G. C., donde resido desde entonces y donde he tenido la suerte de conocer a Aday, un prodigio canario de la guitarra que cada día me sorprende más y con el que estoy encantado de compartir escenario en cada uno de nuestros encuentros.
Hoy disfrutamos de un camino que nos ofrece compartir noches de encanto con vosotros en cada parada. Nos vemos en la próxima
Y yo, un chico de 18 años que adoraba la música, un sentimiento falto de una vía libre de salida, rodeado de un grupo de personas increíble, amigos a los que esté donde esté siempre llevaré conmigo, porque me acompañan en cada nota que toco y en cada palabra que escribo. Aquellos con los que pasé noches enteras tocando en algún lugar, esos con los que quemé mis sueños a la orilla de mi playita de Sta. María, y con los que aprendí a volcar toda mi pasión por la música en esa guitarra que aún me acompaña allá donde voy, y de la que cada nota que sale forma parte de mí.
Y entre guitarras, cajones, timbales y cualquier cosa que se prestase a dar un sonido medio interesante, sin darme cuenta estaba sentado delante de un folio con la guitarra entre mis brazos y un lápiz en la mano. Así, tras 3 años, volví a mi ciudad, Córdoba, donde después de mucho tiempo pensándolo decidimos (y digo “decidimos” porque esto no habría sido posible sin mucha más gente y, especialmente, sin mi familia) grabar algunos temas, acompañado por Alexander Dolgov a la guitarra, una experiencia magnífica y de la que aprendí mucho a su lado.
Un día después de finalizar la grabación, cosas de la vida y del trabajo, vuelo a Canarias. Concretamente a Las Palmas de G. C., donde resido desde entonces y donde he tenido la suerte de conocer a Aday, un prodigio canario de la guitarra que cada día me sorprende más y con el que estoy encantado de compartir escenario en cada uno de nuestros encuentros.
Hoy disfrutamos de un camino que nos ofrece compartir noches de encanto con vosotros en cada parada. Nos vemos en la próxima
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